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Cuando se habla de “un trastorno”, se está haciendo referencia a un conjunto de síntomas, conductas de riesgo y signos que pueden presentarse con distintos niveles de severidad; no se refiere a un síntoma aislado ni a una idea específica claramente establecida.

Se dice que hay un “trastorno alimenticio” cuando una persona no recibe en su alimentación las calorías que su cuerpo requiere para funcionar de acuerdo con su edad, estatura, ritmo de vida, etcétera

Los trastornos alimenticios son tan comunes que se calcula que 1 ó 2 de cada 100 adolescentes padecen uno de estos trastornos. Cada año, miles de adolescentes padecen trastornos alimenticios o problemas de peso, de alimentación o con la imagen corporal.

Los trastornos alimenticios más comunes son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa (más conocidas como «anorexia» y «bulimia»). Pero existen otros trastornos relacionados con la alimentación que se están volviendo más comunes, como el trastorno por atracón, los trastornos relacionados con la imagen corporal o las fobias a determinados alimentos.

Anorexia

La anorexia nerviosa es una enfermedad que ocasiona múltiples trastornos de salud. Es un padecimiento grave y  que puede ser mortal.

La anorexia se caracteriza por una gran reducción de la ingesta de alimentos indicada para el individuo en relación con su edad, estatura y necesidades vitales.

Esta disminución no responde a una falta de apetito, sino a una resistencia a comer, motivada por la preocupación excesiva por no subir de peso o por reducirlo.

Las personas que padecen anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto que no pueden mantener un peso corporal normal.

Los adolescentes con anorexia pueden tener un miedo intenso a aumentar de peso y tienen una imagen distorsionada de su propio cuerpo (el espejo los engaña y se ven mucho más gord@s de lo que están. Esto los conduce a disminuir la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

¿Cómo  se inicia la enfermedad?

Normalmente la anorexia se inicia  con EL RECHAZO a consumir hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan, continúan con las grasas, las proteínas e incluso el rechazo a los líquidos, que en casos exagerados, lleva a una deshidratación  extrema.

A estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas como la utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados, exceso de ejercicio físico.

Las personas afectadas pueden perder desde un 15 a un 50 % (en los casos más críticos,) de su peso corporal.

Bulimia

La palabra bulimia significa “hambre de buey”, es diferente a la anorexia  porque la persona que solo es  bulímica  se ve aparentemente normal, no evita comer delante de otras personas, todo lo que hace para evitar subir de peso lo hace a escondidas y es difícil  para las amigas o la familia darse cuenta

La palabra bulimia significa “hambre de buey”, es diferente a la anorexia  porque la persona que solo es  bulímica  se ve aparentemente normal, no evita comer delante de otras personas, todo lo que hace para evitar subir de peso lo hace a escondidas y es difícil  para las amigas o la familia darse cuenta.  

En el caso de la bulimia, quien la padece se da grandes atracones de comida (come en exceso) con sensación de pérdida de control y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido, consumo abusivo de laxantes, diuréticos o enemas, el ejercicio excesivo y el ayuno prolongado.

Esta excesiva alimentación puede alternarse con dietas extremas que traen como consecuencia fluctuaciones de peso dramáticas. Las repetidas purgas traen consigo un peligro muy serio a la salud física, incluyendo la deshidratación, el desequilibrio hormonal, el agotamiento de minerales importantes y el daño a los órganos vitales.

Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, tanto física como emocionalmente. También puede conducir a comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos que son difíciles de evitar), a depresión, ansiedad e incluso al abuso de sustancias.

Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida de golpe (generalmente comida chatarra) y suelen hacerlo a escondidas. Con frecuencia comen alimentos que no están cocidos o que aún están congelados, o sacan comida de la basura. Suelen sentir que no pueden dejar de comer y solo lo hacen cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo.

Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y suelen tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas bulímicas pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas de peso.

¿Cómo puedo reconocer a una persona bulímica?

Las personas que padecen bulimia se encuentran por lo general al final de la adolescencia, tienen una personalidad conflictiva, impulsiva y poco tolerante a las presiones, tienen una necesidad muy grande de perfección, lo que les permite ser exitosas en diversas áreas, como en sus estudios y trabajos, cuando menos al inicio de su enfermedad. Se encuentran en su peso o un poco debajo de él, pero les angustia llegar a ser gordos.

Sin embargo, su autoestima se encuentra muy baja, anteponen las necesidades de los demás a las propias y tratan de anular sus sentimientos.

Las personas con bulimia  gastan mucha energía  pensando cuándo será su próximo “atracón” y gastan  mucho  en su próxima compra de comida, para luego esconderse en el baño después de comer.

Sus familias suelen ser conflictivas y pueden existir antecedentes de alcoholismo y drogadicción; la comunicación es escasa y se da por medio de mensajes contradictorios.

 

¿Las consecuencias de la bulimia en la salud?

El diagnóstico de la bulimia se da cuando una persona recurre a los atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no equivalen a situaciones como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decidir ir al gimnasio y comer más sano.

Trastorno por atracón

Este trastorno alimenticio es similar a la anorexia y la bulimia en que la persona se da atracones regulares (más de tres veces por semana). Pero, a diferencia de los otros trastornos alimenticios, las personas con este trastorno no intentan «compensar» el exceso con purgas. Por eso, quien padece de este problema generalmente está pasado/a de peso.

La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón implican patrones de alimentación no saludables que comienzan de manera gradual y llegan al punto en que la persona no logra controlarlos.

Signos de la Anorexia y la Bulimia

Anorexia nerviosa

 

Se consideran signos o criterios de anorexia cuando:

Existe un miedo intenso a engordar, que no disminuye con la pérdida de peso. En algunos casos, las personas con anorexia o bulimia comienzan simplemente a intentar perder algo de peso o ponerse en forma. Pero la necesidad de comer menos, purgarse o hacer ejercicio en exceso se vuelve «adictivo» y es muy difícil de controlar.

Exageran la importancia de la silueta corporal y niegan los peligros que provoca la disminución de peso. Quienes presentan anorexia o bulimia piensan casi exclusivamente en cuánto y cómo comen o en dejar de hacerlo, y están pendientes de su imagen de manera obsesiva, piensan mucho en cómo son vistos por los otros.

Hay una pérdida de por lo menos 25% del peso original. Detrás de estos comportamientos hay una preocupación absoluta por el peso, por no engordar, por mantener una delgadez extrema o conseguir una mayor. La imagen corporal de sí mismo está distorsionada y no corresponde a la realidad.

Las personas anoréxicas suelen pesar los alimentos antes de comer o contar las calorías de todos los alimentos de manera compulsiva y se niegan a mantener el peso corporal por encima del mínimo, según edad y estatura.

A estos criterios pueden agregarse los siguientes:

Se consideran dos tipos de anorexia

No es sólo cosa de mujeres: los hombres que padecen trastornos alimenticios, tienden a enfocarse más en tener éxito o en adquirir una apariencia atlética más que en verse delgados.

Las personas a las que esto les parece «normal» o «adecuado», o que desean que los dejen en paz para poder hacer dieta y verse delgados, pueden tener un serio problema.

Asociación de trastornos: Una misma persona puede presentar diversos comportamientos; es frecuente encontrar las conductas alternadamente por periodos de tiempo específicos.

Bulimia

Se consideran signos o criterios de Bulimia cuando:

Se presentan episodios recurrentes de voracidad:

La persona se autoevalúa “indebidamente” influida por la forma y el peso corporales y desarrolla una conducta compensatoria:

¿Quiénes lo padecen?

Edad: Los trastornos alimenticios se inician o presentan principalmente en adolescentes y púberes; muy probablemente, las personas de mayor edad que los padecen iniciaron conductas sintomáticas en esta etapa de su vida.

Las edades de aparición o de inicio del trastorno van desde los 12 hasta los 25 años y la frecuencia aumenta entre los 12 y los 17.

La expansión de los padecimientos ha implicado también su aparición en edades cada vez más tempranas.

Sexo: Los trastornos alimenticios presentan tanto en hombres como en mujeres y aunque la cantidad de mujeres que los padecen es muy superior a la de hombres, en los últimos años el número de casos de hombres ha aumentado en forma constante.

Comer demasiado y estar pasado de peso resulta culturalmente más aceptable y menos notorio en el caso de los hombres, por lo que el trastorno puede pasar inadvertido.

Son casi exclusivamente las mujeres quienes padecen anorexia y bulimia. El 90-95% de las personas afectadas son mujeres; de cada 10 personas que presentan anorexia o bulimia, 9 son mujeres.

En las mujeres los trastornos alimenticios se presentan particularmente en la pubertad y se asocian con lo que ésta representa para ellas.

En el caso de los hombres, la pubertad actúa en el sentido contrario: los acerca al ideal cultural de la masculinidad, tanto en términos biológicos como sociales. Los hombres con trastornos alimenticios suelen expresar preocupación, percepciones de su cuerpo e ideales estéticos en términos considerados como femeninos. Goldman cita el caso de Andrés, de 20 años de edad: “quería controlar la comida, no sabía controlarme, me agarraban atracones y entonces, tengo sentimientos de culpa y vomito”,”era obeso, me decían corcho, me hacían burla porque era bajito y gordo”, “tengo diagnóstico de bulimia, hago mucha gimnasia, me doy atracones, duermo hasta olvidar, soy bulímico y antes era anoréxico”.

En la mujer esta exigencia es más grande e implica mayores contradicciones que en el hombre:

La amenaza no es ser fea o gorda, sino quedar marginada en un mundo donde no se es ni se existe si no se responde al código social.

Anorexia y bulimia parecen haberse transformado en el modelo a seguir del género femenino.

Ahora bien, la historia personal, es súper importante en este tipo de padecimientos. Si bien es cierto que la cultura influye en la producción de los trastornos alimenticios, las situaciones psicológicas individuales son los que los determinan y desencadenan.

¿Cómo saber con certeza si una persona padece anorexia o bulimia?

No puedes darte cuenta simplemente por su aspecto: alguien que baja mucho de peso puede estar padeciendo otro problema de salud o tal vez lo haga con una dieta sana y ejercicio.

Pero existen algunos signos que pueden indicar que una persona tiene anorexia o bulimia.

Las personas anoréxicas pueden:

Una persona bulímica puede:

¿Cuáles son los factores que pueden desencadenar un Trastorno de Conducta Alimentaria?

Si bien existen muchas teorías al respecto, nadie está totalmente seguro sobre las causas de los trastornos alimenticios. La mayoría de las personas que sufren un trastorno alimenticio tienen entre 13 y 17 años. Este es un período de cambios físicos y emocionales, de presiones académicas y de mayor presión de los pares.

  1. Factores Psicológicos:Autoestima baja, falta de control de su vida, depresión, ansiedad enojo, soledad.
  1. Si bien durante la adolescencia se tiene un mayor sentido de la independencia, es probable que los adolescentes sientan que no son capaces de controlar su libertad y, en algunos casos, su cuerpo. Esto ocurre, en especial, durante la pubertad.
  1. Relaciones interpersonales. Familias conflictivas, dificultad para expresar sus emociones y sus sentimientos, antecedentes de haber sido ridiculizados por  su peso y talla, burlas, apodos en casa y en la escuela  cuando una niña está “pasadita” de peso, la baja autoestima de las niñas y jóvenes, que pretenden   triunfar con su cuerpo , antecedentes de abuso sexual físico.
  2. Factores Sociales y Culturales:Las ideas de la sociedad que dicen que ser delgada es igual a tener éxito y que serás admirad@ y las definiciones exigentes sobre la belleza que incluye solo a hombres mujeres con determinada estatura  peso  y formas.
    1. En el caso de las mujeres, si bien es completamente normal (y necesario) que se incremente la grasa corporal durante la pubertad, algunas reaccionan al cambio con grandes temores por su nuevo peso. Erróneamente, pueden sentirse obligadas a bajar de peso sin importar cómo.
  3. Los  Medios de Comunicación que hacen ver que una persona delgada “tienen un mayor éxito”, sin que presenten nunca los   “riesgos” que esto implica.
    1. Cuando se combina la presión de ser como las celebridades con el hecho de que el cuerpo crece y cambia durante la pubertad, es sencillo entender por qué algunos adolescentes tienen una imagen negativa de sí mismos. Los adolescentes famosos y los atletas responden al «ideal de Hollywood», es decir, las jóvenes son pequeñas y flacas, y los jóvenes son atléticos y musculosos, y este tipo de cuerpo es popular no solo en Hollywood, sino también en la escuela secundaria.
  4. Presiones culturales que glorifican la delgadez y valoran a las personas por su  belleza física y no por sus cualidades y su fuerza interior

Muchas personas con trastornos alimenticios pueden presentar también un estado depresivo y ansiedad, o padecer otros problemas de salud mental, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). También existe evidencia de que los trastornos alimenticios son hereditarios. Si bien parte de estos trastornos pueden ser genéticos, también se deben a que aprendemos nuestros valores y comportamientos de nuestras familias.

El deporte y los trastornos alimenticios

Los atletas y bailarines son particularmente propensos a los trastornos alimenticios durante la pubertad, ya que es posible que deseen detener o reducir el crecimiento (tanto en altura como en peso).

Los entrenadores, los familiares y otras personas pueden incentivar a los adolescentes que practican ciertos deportes, como la gimnasia artística, el patinaje sobre hielo o el ballet, a mantenerse lo más delgado posible. Se incentiva a algunos atletas y corredores a perder peso o eliminar la grasa corporal en un momento biológico en que naturalmente deberían incrementarla.

Los efectos de los trastornos alimenticios

Los trastornos alimenticios son una enfermedad grave. Suelen estar acompañados de otros problemas como estrés, ansiedad, depresión y consumo de drogas. Los trastornos alimenticios pueden generar problemas de salud graves como cardiopatías o insuficiencia renal.

Una persona cuyo peso es, al menos, un 15% menor que el peso promedio correspondiente a su altura, puede no contar con la grasa corporal suficiente para mantener los órganos y otras partes del cuerpo sanos. En los casos más graves, los trastornos alimenticios pueden provocar desnutrición grave o, incluso, la muerte.

En el caso de la anorexia, el cuerpo se encuentra en estado de inanición y esta falta de alimentos puede afectarlo de muchas maneras:

En el caso de la bulimia, los vómitos constantes y la falta de nutrientes pueden ocasionar los siguientes problemas:

Las personas que padecen el trastorno por atracón y que aumentan mucho de peso tienen mayor riesgo de ser diabéticas, tener cardiopatías y algunas otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso.

El problema emocional que acarrea un trastorno alimenticio también puede tener consecuencias. Cuando una persona se obsesiona con el peso, es difícil que logre concentrarse en otra cosa.

Puede resultar agotador y abrumador controlar la ingesta de alimentos y el ejercicio, y encontrarse en un estado de estrés constante en relación con la comida y la apariencia física. Por lo tanto, es entendible que una persona con trastornos alimenticios se retraiga y se vuelva menos sociable. Es difícil participar de reuniones o comidas con amigos o familiares, o abandonar la ejercitación compulsiva para salir a divertirse.

Las personas con trastornos alimenticios invierten mucha energía en planificar qué comer, evitar alimentos o planear su próximo atracón, obtener dinero para comprar alimentos, laxantes u otros medicamentos, inventar excusas para usar el baño o quedarse solas al finalizar una comida.

El tratamiento para los trastornos alimenticios

Afortunadamente, los trastornos alimenticios pueden tratarse. Las personas que padecen estos trastornos pueden mejorar y gradualmente aprender a comer normalmente. Los trastornos alimenticios están relacionados tanto con la mente como con el cuerpo. Por lo tanto, tanto los médicos clínicos, psicólogos y los nutriólogos, participan del tratamiento y la recuperación de una persona.

No esperes para obtener ayuda: al igual que todos los malos hábitos, los patrones de alimentación que no son saludables se vuelven más difíciles de controlar en el transcurso del tiempo.

La parte más importante de los trastornos alimenticios es reconocerlos y abordar el problema lo antes posible.

Los trastornos alimenticios pueden ocasionar un gran daño al cuerpo y a la mente si no se tratan. No es una enfermedad que se cure por sí sola.

Las terapias o el asesoramiento son una parte crucial de la mejoría. En muchos casos, la terapia familiar es un punto clave para volver a comer sano nuevamente. Los padres y otros miembros de la familia cumplen un rol importante en apoyar a las personas que deben recuperar peso y que tienen miedo de hacerlo, o que deben aprender a aceptar el cuerpo que su cultura, los genes y el tipo de vida les permite tener.

Si deseas hablar con alguien sobre estos trastornos y no te sientes cómodo haciéndolo con tus padres, intenta con un amigo, un maestro, una enfermera de la escuela, un consejero, un entrenador, un vecino, un médico o cualquier otro adulto que te inspire confianza.

Recuerda que los trastornos alimenticios son muy comunes en los adolescentes. Las opciones de tratamiento dependen de cada persona y de cada familia, pero hay muchos que incluyen publicaciones con información, charlas con terapeutas y trabajo con nutricionistas y otros profesionales.

Aprender a sentirte cómodo con un peso saludable es un proceso. Requiere tiempo deshacerse de algunos hábitos y volver a aprender otros. Sé paciente, puedes aprender a aceptar tu cuerpo, a comprender tus conductas alimenticias y la relación entre lo emocional y la alimentación, es decir, todas las herramientas que necesitas para sentirte bajo control y para gustarte y aceptarte tal como eres.

¿Cómo se pueden prevenir los trastornos de conducta alimenticia?

En la familia y la escuela: Los esfuerzos de prevención deben incluir a todos los actores, en todos los ámbitos: el hogar y la familia, las instituciones educativas y de salud, la sociedad, en general.

Enseñar -desde el hogar y la escuela- a comer de una manera racional, adaptada al consumo energético real. Dejar de obsesionar a los niños con la comida, la cual debe dejar de ser el centro de la vida familiar y social.

Ser conscientes de que determinados comportamientos o comentarios críticos sobre el cuerpo del hijo o la hija pueden incrementar la preocupación por su aspecto físico y conllevar el inicio de una dieta restrictiva que es la puerta de entrada de un trastorno alimentario.

 

Los consejos que pueden ayudarlo a defenderse

Tú mism@: No es divertido preocuparse todo el tiempo acerca de cuanto pesamos, cuanto comemos, o si estamos delgados. Aquí hay algunas cosas que puedes hacer:

DILES: Creo que están bien tal y como son.

DILES: Por favor, no lo hagas. Ponerse a dieta para perder peso no es saludable ni divertido ni para niños ni para adultos.

DILES: ¡No lo hagas! Come cosas variadas y haz ejercicio.

DILES: Recuerda, estar «más delgado» no es lo mismo que estar más sano o ser más feliz.

Apréciate por lo que eres todo el mundo debe respetarse a sí mismo, por si mismos, divertirse jugando y haciendo cosas y, por qué no, comiendo sano y variado.

Referencias

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